Los bonos convertibles en acciones, también llamados ‘cocos’ en el argot financiero, tienen una serie de riesgos que los hacen similares a las preferentes y que pueden derivar en un problema parecido con el tiempo. Estos ‘cocos’ se definen como deuda que la entidad emite y que se convierten en acciones si se cumplen unos determinados requisitos. Así pues, si el inversor quiere recuperar lo invertido, debe vender las acciones arriesgándose a perder parte de sus ahorros si estas acciones están a un precio más bajo de cuanto pagó por los ‘cocos’.

Estos bonos, ofrecidos por los bancos a sus clientes, suponen la “principal ofensiva de la banca para recapitalizarse a costa de sus clientes con las preferentes fuera de la comercialización”, según el comunicado enviado por Adicae, la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España.

A pesar de parecer un producto novedoso en el mercado, estos ‘cocos’ comenzaron a venderse en el mercado financiero español desde abril del año pasado, cuando el BBVA fue el primer banco español en venderlos. Y una vez abierta la veda, Santander y Banco Popular siguieron los pasos del comprador de Caixa Catalunya.

Actualmente se han colocado unos 60.000 millones de estos ‘cocos’ en toda Europa. Del total de bonos, BBVA, Santander y Banco Popular han colocado 5.600 en un año. De hecho, el Banco Popular ha vendido los ‘cocos’ a una rentabilidad del 11’5% mientras que ahora se sitúa en un 6’7%.

Como podemos apreciar, los rendimientos han caído y esto ha propiciado que la ESMA (el órgano Supervisor Europeo de los Mercados) cuestione si son los adecuados para el riesgo del producto. La ESMA ha lanzado un comunicado en el que afirma que los inversores pueden no ser plenamente conscientes de los peligros de estos ‘cocos’, pidiendo también que se evalúen los riesgos adecuadamente para su valoración.