Previamente a la crisis económica que se iba a producir a partir del 2008, se vivía un período de abundancia marcado por un crecimiento económico basado en el endeudamiento por parte de las instituciones privadas, gracias a los bajos tipos de interés fijados por el Banco Central Europeo. Es, a partir del 2008, cuando la situación económica de España sufre un cambio originado por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que se produjo entre el 2001 y el 2007.

Bankia, ya azotada por la crisis económica, decide en 2011 salir a bolsa con la emisión de acciones u Oferta Pública de Suscripción de Acciones para conseguir captar 3.400 millones de euros y poder reforzar los Recursos de la entidad después de la unificación de Caja Madrid, Bancaja y otras entidades, agrupando éstos los activos buenos, mientras que el Banco Financiero y de Ahorros (BFA) agrupaba los activos tóxicos.

Se presenta como una entidad sólida y solvente con unos ingresos anuales superiores a los 300 millones de euros a cierre del ejercicio del 2011, datos que reflejaba en el folleto informativo que entregaban a los posibles inversores para conseguir que invirtieran sus ahorros en la compra de acciones de Bankia.

El 20 de julio de 2011, Bankia sale a bolsa con un precio de 3,75 euros por acción, un 15% menos del valor que anunciaron en los folletos entregados en la CMNV. Este mismo año, la entidad presenta las cuentas de Bankia, pero Deloitte se niega a firmar estas cuentas por encontrar salvedades importantes, relacionada entre otros puntos con la valoración de las participadas.

Ante esta situación, Bankia presenta nuevamente las cuentas de la entidad a comienzos de mayo de 2012, pero esta situación económica continua sin estar auditada, hecho que produjo la suspensión de la cotización de acciones en bolsa por parte de la CMNV.

La entidad reformula las cuentas de la entidad el 25 de mayo de 2015 donde ya no está incluida ningún tipo de salvedad por parte de Deloitte. Sin embargo, frente a las anteriores cuentas donde se informa que ha tenido unas ganancias a cierre del ejercicio del 2011 por valor de 300 millones de euros, en las cuentas que presenta el 25 de mayo, la situación cambia y las pérdidas son de 3.031 millones. Un día después, el 26 de mayo Bankia es rescatada por el Estado con más de 20 mil millones de euros.

El 17 de abril de 2013, se produjeron varios cambios: el valor nominal de las acciones de su nominal unitario de dos euros pasa a un céntimo, se produce la creación de nuevas acciones de Bankia de un euro por cada cien acciones antiguas y el canje obligatorio de las participaciones preferentes y obligaciones subordinadas en acciones de la entidad.

Este hecho supuso un perjuicio económico para los clientes quienes vieron mermado el capital invertido en las acciones, en definitiva, habían perdido los ahorros de toda una vida.

Sin embargo, aún estás a tiempo de recuperar lo invertido en acciones de Bankia. Desde Bufete Rosales os explicamos cuáles son los motivos por los que puedes reclamar.

En primer lugar, unos de los motivos es la nulidad del contrato por error de vicio en el consentimiento. El Tribunal Supremo indica que “hay error cuando la voluntad del contratante se forma a partir de una creencia inexacta”. Los clientes que decidieron firmar el contrato de compra de acciones de Bankia, lo hicieron creyendo que se trataba de una entidad sólida y solvente con unos resultados positivos valorados en millones de euros.

Ejerciendo esta acción judicial, se anularía el contrato firmado entre la entidad bancaria y el afectado, restituyéndose lo invertido y los posibles intereses generados, y recuperando los intereses legales desde la fecha de suscripción de las acciones.

De este punto, se deriva la solicitud de la resolución del contrato porque en el folleto informativo no se facilitaban los datos reales de la entidad, se exponía una situación ficticia donde la entidad tenía unos beneficios de más de 300.000 millones de euros. Esta información, se modificó cuando se conocieron las verdaderas cuentas de Bankia, que arrojaban unas pérdidas de más de 3.000 millones de euros.

La fecha en la que se comienza a contar el plazo de acción judicial para cada uno de los casos es el momento cuando se conoció el estado económico y el balance de las cuentas de la entidad, es decir el 25 de mayo de 2012. A partir de este dato, se entiende que para la nulidad hay un plazo de cuatros años, mientras que para la resolución del contrato es de quince años.

Por esta razón, el plazo para la nulidad del contrato y poder ejercer la acción de nulidad para recuperar los ahorros de los accionistas es hasta mayo de 2016.

Desde Bufete Rosales animamos a los afectados a reclamar el dinero invertido en Bankia, ya sea en acciones o preferentes. Los jueces españoles están dando la razón a los clientes por considerar que la entidad no reflejaba la imagen fiel de la situación por la que atravesaba, además de que este producto no se comercializó de forma correcta. Puedes contactarnos en el 91 550 15 15 o déjanos tus datos en el siguiente formulario.